domingo, 8 de mayo de 2011

Isoplexis canariensis, la cresta de gallo canaria

Esta bellísima scrophulariácea es una de las plantas más llamativas de los bosques de Laurisilva canaria. Suele crecer en los claros donde recibe la luz solar con más intensidad, ya que prefiere los ambientes luminosos, pudiendo vivir también en semisombra. En condiciones óptimas puede alcanzar los dos metros de altura. Tiene un porte elegante con sus ramas rectas hacia arriba acabadas en una inflorescencia cónica de un vivo y luminoso color rojo-anaranjado que brilla con luz propia. Es endémica de las islas de Tenerife, La Gomera y La Palma, donde recibe el nombre de Cresta de gallo. 

Hermoso ejemplar de Isoplexis canariensis en un claro muy iluminado del Parque Rural de Anaga en la punta norte de la Isla de Tenerife donde recibe frecuentes nieblas marinas, cuya humedad se condensa en las hojas de las plantas de Laurisilva y cae gota a gota como una verdadera lluvia. Es el fenómeno de la lluvia horizontal, gracias al cual las Islas de la Macaronesia albergan exuberantes bosques de árboles y arbustos perennifolios especialmente adaptados a condensar la humedad de la brisa marina. Las Islas Canarias, sin este aporte adicional de agua, por su escasa pluviometría, serían islas semidesérticas semejantes a la costa atlántica del Sáhara.

Inflorescencia de Isoplexis canariensis con su forma cónica de flores densas en el extremo de cada rama. Su gran belleza y la costumbre de usarla como planta medicinal la hacen muy vulnerable y está protegida por la ley.

Hojas de Isoplexis canariensis, ovado-lanceoladas, coriáceas y muy brillantes, de un color verde oscuro con tintes morados.

Flores de Cresta de gallo vistas de cerca. Su nombre popular parece muy acertado. Doble click encima de la foto para ampliarla y apreciar mejor los detalles.

Parte superior de las flores.

Parte inferior de las flores.

Detalle de los cuatro estambres y el pistilo de una flor de Isoplexis canariensis.



No hay comentarios:

Publicar un comentario