viernes, 16 de noviembre de 2012

Pinus canariensis, un turista europeo que se enamoró de las islas de lava.

Hace tres años volé hasta Tenerife con la intención de darme un atracón de naturaleza, si, tal como suena, un atracón, un hartazgo de vida todavía en estado puro. Me hacía falta para recargar las baterías de mi mente, alma, espíritu o como queráis llamarlo. Mis reservas de esperanza estaban agotadas.

Paseando por el interior de un exuberante bosque de Laurisilva me encontré de súbito con este majestuoso pino canario. Caminaba cabizbajo mirando los pequeños helechos del sotobosque y de pronto se obscureció la escasa luz filtrada por las copas de los gigantescos brezos Erica arborea, los más altos que jamás había visto. Esto me sorprendió y levanté la mirada para conocer la causa. Me encontraba a menos de tres metros del tronco del pino y no me había dado cuenta de su presencia. Las primeras milésimas de segundo tuve la impresión de encontrarme ante un gigante ciclópeo y me asusté. Estaba muy oscuro bajo la inmensa copa de aquel pino descomunal y sus ramas como largos brazos ascendentes me espantaron. Si ampliáis la imagen con un doble click veréis que no exagero. Tuve que hacer la foto con flash y no se aprecia la oscuridad de este bosque maravilloso que se encuentra a unos 1.800 msnm en la ladera norte del cráter del Teide. Un poco a ojo le calculé un grosor de tronco de un metro y medio y una altura de unos 20 metros.

Por suerte todavía quedan pequeños reductos de naturaleza salvaje sin corromper, sin humanizar, sin destruir. Estos pequeños paraísos son mis destinos predilectos a la hora de viajar. No me interesan los museos llenos de cosas muertas o inertes, ni las ciudades, ni las grandes obras arquitectónicas, me interesa la vida.

La disposición tan ascendente de las ramas principales hace pensar que nació bajo la copa de otros pinos y para conseguir el máximo de luz tuvo que crecer con las ramas verticales hacia arriba. Le quise hacer una foto de lejos pero no pude. El bosque era demasiado espeso. Ante aquella maravilla de la naturaleza no pude evitar pensar que tal vez los guanches lo vieron nacer y que sus espíritus estaban allí mismo flotando eternamente entre sus ramas o que incluso su grueso tronco albergaba el alma de uno de ellos, tal vez la del último de sus reyes. La paz que se respiraba bajo su imponente copa se podía casi tocar, se sentía, se notaba. Su tronco me atrajo como un imán y os puedo asegurar que irradiaba una extraña energía que serenaba el alma.

Los guanches bereberes, felices hasta entonces en sus amadas islas volcánicas, sufrieron un ataque despiadado y aniquilador hace unos 600 años. La soberbia y la codicia de los europeos que consideraban a los nativos y/o aborígenes del resto de la Tierra como seres inferiores, salvajes, no humanos, o sea, animales sin derechos y sin alma, les llevó a robarles la vida, la cultura, la lengua y las tierras en nombre y con la bendición de sus dioses y sus reyes. Los pocos nativos que sobrevivieron a las matanzas fueron denigrados al estatus de esclavos en su propia tierra y obligados a "convertirse" a la religión de los genocidas. Los isleños canarios actuales son una mezcla esquizofrénica entre genocidas y masacrados. En los rostros de muchos de ellos se adivinan los rasgos bereberes de sus antepasados guanches.

Bellísima corteza de pino canario de un grosor considerable y una composición ignífuga que impide que el fuego queme el tronco y las ramas más gruesas, de manera que después de un fuego devastador los pinos canarios rebrotan nuevamente directamente del tronco y las ramas. En el mundo sólo hay cinco pinos con capacidad de rebrote, todos ellos de ambientes subtropicales: los americanos Pinus leiophylla, Pinus echinata y Pinus rigida, el asiático Pinus merkusii y el macaronésico Pinus canariensis. Su secreto es la existencia de círculos de tejido meristemático bajo la corteza capaz de generar nuevas yemas.

Otra curiosidad del pino canario, un verdadero fósil viviente del Jurásico, son sus hojas con tres acículas. Ningun otro pino de Europa y África tiene las hojas como el canario. Todos tienen sólo dos acículas en sus hojas. El pino con tres acículas más cercano, Pinus roxburghii, se encuentra en el Himalaya. El siguiente en distancia, el Pinus ponderosa, está al otro lado del Atlántico, en la costa oeste del continente norteamericano y es una de las coníferas predominantes en las Black Hills y las Montañas Rocosas. Se hibrida con gran facilidad con el Pinus arizonica que tiene las hojas con 5 acículas, dando lugar a híbridos que se identifican con mucha facilidad pues tienen las hojas muy variables con 3, 4 y 5 acículas sobre el mismo árbol. Algo más lejos, en la costa oceánica de California con un clima similar al mediterráneo, está el Pinus radiata o pino de Monterrey, también con 3 acículas en sus hojas. Esta lejanía con los demás pinos de 3 acículas hace pensar que el origen del pino canario es antiquísimo y que sus antepasados genéticos poblaron hace muchos millones de años el supercontinente Pangea, diferenciándose en distintas especies a medida que se desintegraba el supercontinente en subcontinentes más pequeños.

Las tres acículas se unen por su base mediante una vaina membranosa formada por escamas secas con una textura papirácea.

Borde finamente dentado de una acícula de pino canario vista al microscopio a 40 aumentos. Llaman la atención las cuatro hileras de puntitos formados por pequeños estomas, que se abren o cierran según el grado de humedad ambiental.

 En las dos acículas del pino mediterráneo por excelencia, el Pinus halepensis, el borde es liso sin dentículas y sólo tienen dos hileras de estomas.

Se han encontrado fósiles de pinos similares en Europa, desde donde seguramente colonizaron las Islas Canarias tras su nacimiento en medio del Océano Atlántico por sucesivas erupciones volcánicas. Las glaciaciones extinguieron los ejemplares europeos y sólo sobrevivieron en las Canarias gracias a su benévolo clima subtropical. Recientemente han sido encontrados restos fósiles de un pino muy parecido al canario en tierras de Murcia. Aquí teneis la noticia:  Interesante hallazgo de una piña fosilizada de pino canario

Inflorescencias masculinas de Pinus canariensis, muy parecidas a los estróbilos de los helechos de la familia Equisetaceae. El parecido con estas pteridofitas es tan llamativo que incluso las acículas tienen la misma forma y disposición que las ramificaciones de los Equisetum.

Frondes estériles de Equisetum telmateia con un extraordinario parecido con pequeños pinos en su segundo año de vida. Y aquí surge una pregunta: ¿fueron los equisetum los antepasados evolutivos de las coníferas?

Inflorescencia femenina de pino canario esperando el polen llevado por el viento que la fecundará.

 Piña de pino canario rodeada de inflorescencias masculinas.

 Piña caída al suelo cubierta de manchas de resina.

El Teide nevado a principios de mayo. En sus laderas crece una exuberante vegetación antediluviana llena de endemismos únicos. En la cima, sobre la lava reciente de las últimas erupciones, sólo crecen hierbas y arbustos, como el maravilloso Tajinaste rojo.

Bajando un poco dominan los inmensos pinares de Pinus canariensis, más adaptados al clima subalpino. Más abajo los pinares van siendo substituidos por los bosques de Laurisilva cuyos árboles planifolios reciben la humedad de la brisa marina y la condensan en sus hojas, de las que gotea un agua dulcísima que riega la gruesa capa de hojarasca del sotobosque. Este mantillo de hojas en descomposición actúa como una esponja, absorbe y retiene el agua de la lluvia horizontal y permite la existencia de una exultante vegetación paradisíaca. Un poco más abajo la Laurisilva es substituida por el Fayal-brezal formado por árboles y arbustos más bajos y más resistentes a la sequía. Y finalmente ya cerca del mar hay una vegetación casi predesértica formada por plantas muy resistentes a la aridez y a la fuerte insolación, el llamado Tabaibal-cardonal, con las lechetreznas carnosas como plantas más representativas.

 Pinos canarios en el maravilloso Parque Nacional de La Caldera de Taburiente en la isla de La Palma,

 Las Cañadas de la cara sur del Teide, con una insolación cegadora y una aridez extrema, están cubiertas de inmensos pinares, cuyos pinos, enraizados sobre una gruesa capa de grava volcánica, son casi la única planta arbórea que se atreve a vivir en un hábitat tan inhóspito. Paseando entre estos antiquísimos árboles que un día cubrieron Europa, tuve la sensación de estar en otro mundo. Se respiraba una paz maravillosa y el aroma a resina del aire inundaba mi rinencéfalo de sensaciones placenteras, como el más delicioso de los perfumes. El suelo negro desprovisto de vegetación de sotobosque contrastaba con el verde intenso de las acículas y la combinación cromática era el summum de la belleza. En la corteza ennegrecida de los pinos se adivinaban las cicatrices de numerosos incendios, a los que habían sobrevivido gracias a su corteza ignífuga y a la capacidad de rebrote de sus troncos.

 Al igual que ocurre en Tenerife, en la Isla de La Palma el sur es muy seco, casi desértico, especialmente alrededor de los volcanes San Antonio y Teneguía. En este último tuvo lugar la última erupción volcánica en suelo español en el año 1971. Prueba de ello es la lava de la imagen, muy negra y relativamente joven, que no obstante ya ha sido colonizada por la vegetación pionera, entre la que destaca el pino canario. El ejemplar de la imagen, de unos 40 años de edad, debió nacer de un piñon arrastrado hasta allí por el viento procedente de una piña requemada por los incendios que provocó la erupción. Como ya sabéis los pinos necesitan los incendios para propagarse, de ahí que ellos mismos sinteticen grandes cantidades de resina altamente inflamable, como en un maquiavélico programa suicida grabado en sus genes y ante un simple rayo, una chispa surgida en el choque entre dos rocas en un desprendimiento o en este caso una erupción volcánica, los pinos arden con gran facilidad. Aunque aparentemente un incendio devastador se nos antoje como algo dramático para los pinos, en realidad ellos están adaptados a esta circunstancia, su supervivencia no corre ningún peligro. Sus piñas dependen tanto de los incendios que necesitan el fuego para abrirse y dispersar los piñones. Sólo al recibir un golpe de calor intenso sus escamas se abren y permiten que los piñones salgan volando con la ayuda del ala de la que van provistos, la cual ante la más insignificante de las brisas gira como el aspa de un helicóptero y lleva la semilla del pino canario a la conquista de nuevos territorios. El hermoso pino de la imagen es, pues, un pionero en la colonización de la nueva lava surgida del cráter del volcán Teneguía.

En esta bellísima imagen del Volcán San Antonio vemos un pino solitario a la izquierda y otro a la derecha, dos verdaderos campeones, dos pioneros que en un alarde de valentía se han atrevido a colonizar esta negrísima lava requemada por el sol del sur de La Palma.

 Y para acabar el artículo quiero compartir con vosotros esta foto de postal tomada desde las Cañadas del Teide, en la que podemos ver la brumosa Isla de la Gomera recortándose en el horizonte, como si estuviera recostada sobre una mullida cama formada por las copas de los pinos tinerfeños. Tras ella, como flotando sobre las aguas oceánicas, se puede adivinar la silueta de la diminuta Isla de El Hierro.



26 comentarios:

  1. Todas las fotos son muy buenas y el relato conmo siempre genial. Y encima leyéndote siempre se aprende.
    Gracias Joan.

    ResponderEliminar
  2. Joan, quiero decirte que me encanto este reportaje,es precioso, y cuanto se aprende de el. Abrazos.

    ResponderEliminar
  3. Si, algo leí sobre la relación entre los equisetos y las coníferas en "A Natural History of Conifers", de Aljos Farjon. Un libro buenísimo. Me sorprendió en la isla de La Palma, que el subdirector, entonces, del Parque Nacional, con el que tenía cierta amistad, me dijo que hay gente que es capaz de distinguir lo que los canarios llaman tea del pino sin más, aunque él, que era ing. forestal, no sabía cómo.

    ResponderEliminar
  4. Saludos de “una mezcla esquizofrénica entre genocidas y masacrados”.
    Estupenda imagen e información sobre los “estomas”.
    Gracias por el amor que pones al hablar de estas islas.
    Un abrazo chicharrero.

    ResponderEliminar
  5. Hola Juan, estuve por esos lugares y a través de esta artículo ha sido un placer revivirlos desde tu visión, tu sensibilidad y conocimientos, mucho bueno escribes y esto me ha parecido de lo mejor.
    Felicidades!

    ResponderEliminar
  6. Muchísimas gracias Coromoto, Teresa, Juan José, Jesús y Maribel, por vuestros amables comentarios. Me alegra saber que os ha gustado el artículo.

    Juan José, no entiendo demasiado de madera de coníferas, pero creo recordar que la tea es la madera central más oscura del tronco y ramas más gruesas, que es la parte más rica en resina y por tanto más inflamable.

    Jesús, si como canario que adora su tierra te resulta ofensiva esta frase "tan fuerte", dímelo sin miedo y la borraré, pero aunque la borre no dejará de ser la pura verdad. También en las Baleares ocurrió algo muy parecido un par de siglos antes y los descendientes del genocidio de los mallorquines musulmanes (también mayoritariamente bereberes)llevamos sangre mezclada en nuestras venas, nos guste o no. Ni vosotros ni nosostros tenemos la culpa de lo que hicieron nuestros antepasados europeos, pero es de justicia y de bien nacidos no olvidar la historia y llamar a las cosas por su nombre.

    Un abrazo a todos.



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Juan, tu frase, no solo no me ofende, sino que me parece, muy acertada, los canarios somos el resultado de una mezcla “esquizofrénica” como bien dices, pero no solo de españoles y guanches, ya Horacio en el 65-8 a.C. en una de sus odas promete a los valientes el paraíso [… Nos aguarda el anchuroso Océano; tratemos de alcanzar los campos, los felices campos, y las islas Afortunadas…]. En estas islas han recalado a lo largo de los siglos, norte-africanos, griegos, romanos, portugueses, napolitanos y norte-europeos, etc. y todos ellos, han dejado su impronta, nuestro carácter hospitalario, nuestra forma de ser alegre y “aplatada” (pausada), es sin lugar a duda una mezcla “esquizofrénica” de todos ellos y estoy orgulloso de tener algo de cada uno.
      Es ridículo y hasta ofensivo ignorar la historia.
      La península fue invadida por: suevos, godos y visigodos, fenicios, romanos, etc. y por último por musulmanes durante ocho siglos, ¿acaso es posible ignorar la impronta dejada por todos ellos? ¿Es posible ignorar las influencias musulmanas, en la cultura, en la lengua, en la arquitectura, de los españoles?
      ¿Pueden alguien sentirse ofendido cuando le recuerdan quienes fueron sus ancestros?
      ¡Yo no!, como dije anteriormente, estoy orgulloso de tener algo de cada uno, es más, espero tener algo de cada uno de esos pueblos, “las influencias nos enriquecen el aislamiento nos embruteces”.
      Un abrazo chicharrero.

      Eliminar
    2. Tu orgullo híbrido te ennoblece, Jesús. Nada hay más despreciable que negar la propia sangre o una parte de ella. Yo también me enorgullezgo de llevar sangre mora, catalana, judía, aragonesa, italiana, francesa, griega (hace unos 3 ó 4 siglos en Mallorca había bastantes esclavos griegos, macedonios, moros, negros, eslavos, escandinavos, etc.., capturados por los corsarios (piratas) catalano-aragoneses, napolitanos, venecianos... y vendidos como esclavos en los puertos "cristianos" a los ricos terratenientes del lugar. Lógicamente el "amo" les obligaba a bautizarse y les ponían un nombre cristiano. La mayoría eran jóvenes, muchos de ellos muchachas y niñas que de una manera forzada o voluntaria tuvieron hijos y sus descendientes viven actualmente sin conocer sus orígenes. El novedoso estudio del genoma humano a medida que se haga más fácil, rápido y barato desvelará genes insospechados que sorprenderán a sus portadores.

      Un abrazo

      Eliminar
    3. Con lo del genoma seguro que algún “Ario” se escalofría y suicida.

      Eliminar
  7. Tiene una forma muy sugerente, acogedora. Besos.

    ResponderEliminar
  8. Juan, una maravilla de relato con una emotividad y conocimientos que lo hacen magnífico. Tengo muchas ganas de pasear por esos lugares. Un abrazo enorme.
    Rosa Angulo

    ResponderEliminar
  9. Hola Joan, vaya pedazo de pino. Yo más bien creo que ese árbol sufrió algún percance en su juventud que le obligó a rebrotar y ahora tiene varios troncos, aunque tú que los viste cara a cara tendrás una mejor idea. Por cierto, yo he visto casos de Pinus pinea rebrotando, o de dos Pinus pinaster que se injertaron al caer el tronco de uno sobre el otro, formando una cruz (una X más exactamente) con dos copas verdes. Son gente dura los pinos.

    ResponderEliminar
  10. me ha encantado como todas las entradas de tu estupendo blog.

    ResponderEliminar
  11. Muchas gracias por vuestros comentarios, Salomé, Rosa, Alberto y Antonio.

    Rosa, las Canarias nunca me han decepcionado. Todas tienen rincones paradisíacos. La suerte es dar con uno de ellos, meterte dentro y recibir una explosión de sensaciones visuales, auditivas, olfativas, táctiles, incluso gustativas, si encuentras frutos maduros de mocán, madroño canario o una piña aún sin abrir llena de sabrosos piñones.

    Alberto, muy bien podría ser como dices, pero al ser tan inmenso no tuve la impresión de que careciera de tallo principal, más bien que el principal era el de la derecha y los otros dos eran dos ramás laterales muy gruesas y ascendentes. Lo de la capacidad de rebrote del pino piñonero me parece muy interesante. Tendré que fijarme. Por suerte tengo varios en mi jardín. Sería muy interesante que escribieras un artículo en tu blog sobre el injerto en X entre los dos pinos pinaster. Las fotos tienen que ser impactantes. Si lo escribes, avísame.

    Un abrazo a todos.

    ResponderEliminar
  12. Jesús, no sólo no me molesta sino que te lo agradezco. Se me pasó este magnífico artículo tuyo y acabo de leerlo. Es una entrada fantástica. Como tu bien dices las influencias enriquecen, el aislamiento embrutece. En este caso tu aportación a mi blog enriquece mi artículo. Muchas gracias. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. ¡Es la primera vez que visitó el blog! Y estoy pasmada, me sorprendió gratamente. ¡Por supuesto que los visitaré más seguido!

    ResponderEliminar
  14. Muchas gracias, Layl. Me alegra mucho saber que te ha gustado mi blog. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Esperança Alomar i Berga18 de noviembre de 2012, 23:55

    Muy buenos días.
    Por fin intentaré entrar y poder finalmente hablarte del impacto que me causó tu articulo del abuelo pino.
    La capacidad de con-moverte con las cosas que acercas a ti en el "senderear" de tus ojos por las llanuras de tu vasta existencia no tiene parangón. Luego está la sabiduría de describirnos lo sentido en lo observado. Esa manera de didactizar sin proponértelo, esa Maestría de quien ademas de saber, sabe que su saber es limitado,y por lo tanto curiosea, presto siempre a absorber de quien sea, o de lo que fuere, el manantial de conocimientos que tienes a bien poner en la paleta. Tus múltiples matices enriquecen la percepción y la capacidad de quien observa cada pincelada de la impresión que te impresiona haciendo de ello una obra de arte cabal y redonda. Tu sabiduría lo es hasta el punto de hacerle un hueco desde tu continente a su contenido. Así que llega Ella, y se detiene en ese lugar aun vació que tu le cedes. La sabia actitud de tu ausencia en tu propia Lar, le permite así aposentarse al calor de tu mejor Al-manaàr, ese cálido fuego central y permanente del centro de tu Jaima. Sabiduría la tuya grata y compartida, que al cederle espacio en Ella te cabe y cabemos todos.

    La Sabiduria está en buen regazo Juan. Mantenla ahí y sigue contándonos cosas del corazón del pino, de quien o de lo que sea, esa que sale del tuyo que late noble.



    ... ¿ El pino. ? Es tal y de tanta calidad la resina que contiene en su centro que una vez encendido en plena Mar iban los pescadores de Las Caletas a pescar calamares con ellos. Este tipo de tea, al parecer les servia de antorcha. No se apagaba, no. Por lo visto la brisa del mar la avivaba y servia de buen "fanal"
    Gracias, muchísimas gracias Juan por compartirte como lo haces.
    Un abrazo enorme.
    Esperança Alomar i Berga
    .

    ResponderEliminar
  16. Muchísimas gracias, Esperança. Me abrumas con tanto halago, con tan hermosas palabras. La sabiduría la tienes tú con tu capacidad para leer los recovecos del alma de la gente. Siempre me ha resultado violento hablar de mi mismo y no lo voy a hacer ahora. Sólo voy a decirte que me alegro mucho de que te gusten mis escritos.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  17. Esperança Alomar i Berga19 de noviembre de 2012, 13:38

    ¿ Alagos Juan. ? Me seria imposible "alagar" a nadie en el sentido que se suele entender. Digo de ti y tu obra lo que sinceramente pienso. Las "botafumeiradas" se las dejo a quien le parezcan bien.
    Una vez más un abrazo muy agradecido, por ilustrar tan bien las imágenes que vives y nos compartes.

    ResponderEliminar
  18. Qué maravilla de pinares y de pinos!!! Y la foto final es preciosa!!

    Saludos

    ResponderEliminar
  19. Muchas gracias, Kumquat. Me alegra que te guste.

    Saludos

    ResponderEliminar
  20. Como canaria y tinerfeña tengo que decir que me encantó el post... además, tu relato es magnifico :)

    ResponderEliminar
  21. Muchas gracias, Raquel. He visitado tu Blog y te tengo que felicitar. Es fantástico. Rezuma amor a tus islas. Las fotos son una pasada de bonitas. Estás hecha una artistaza. ¡Enhorabuena!

    ResponderEliminar
  22. Muy apreciado Juan . Demuestra Ud mucha IGNORANCIA de lo que es la evolución del tiempo y las actividades humanas en todas las culturas . Dice Ud que los "guanches" eran EJEMPLARES respetuosos con el medio ambiente , pues si eso ERA ASÍ , Ud aprueba que cuando habia exceso de población ASESINABAN A LAS NIÑAS (porque no servían para la defensa y eran físicamente inferiores en fuerza bruta y daban vida fácilmente) aplastando su cabeza puesta en una losa y lanzando otra en su cabeza . Sus idílicos "guanches" tenian costumbres propias del hombre de las cavernas y nos llenaron las islas de cabras que SON EL PRINCIPAL ENEMIGO de nuestra flora y fauna , ya que las cabras actuales de los ganaderos , son mezcla de otras razas u originarias de la peninsula . Así un laaaargo etc de inhumanas costumbres y modos vida que tenía aquel pueblo que era hijo de desterrados a las islas por Juba II rey de mauritania . Actualmente muchos como Ud , gustan de ver lo bueno del muerto y castigar al vivo . A ver ¿COMO SE ATREVE A JUZGAR A NUESTROS ANTEPASADOS PENINSULARES Y ABORÍGENES CON EL MISMO RASERO EVOLUTIVO Y DEL TIEMPO Y CONOCIMIENTOS ACTUALES? . A ESO SE LLAMA MENTIR , TERGIVERSAR Y VEO QUE Ud lo hace sin escrúpulos , MAS CUANDO NOS LLAMA ESQUIZOFRÉNICOS A LOS ACTUALES DESCENDIENTES DE ESOS PUEBLOS . ES FÁCIL , JUZGAR SIN ESTAR EN LA ÉPOCA Y EN LAS CIRCUNSTANCIAS DE AQUELLAS GENTES Y ES FÁCIL CRITICAR LO QUE ACTUALMENTE NO PODEMOS ¡VIVIR! ¿Porqué no JUZGA desde los tiempos ACTUALES lo que ACTUALMENTE sucede en Canarias y resto del mundo que ES PEOR QUE LO QUE OCURRIA EN AQUEL TIEMPO , YA QUE HOY TENEMOS CONOCIMIENTOS Y MEDIOS PARA COMUNICAR LA VERDAD Y MUCHOS LOS USAN PARA ENGAÑAR INSULTANDO LA INTELIGENCIA DE MUCHOS QUE USAMOS EL CEREBRO Y NO NOS DEJAMOS LLEVAR DEL PRIMERO QUE APARECE POR INTERNET JUZGANDO LO QUE NUNCA CONOCERÁ PORQUE OBVIAMENTE NO PUEDE RETROCEDER EN EL TIEMPO Y POR LO TANTO ES IMPOSIBLE JUZGAR? . No solo me siento humillada , también me siento insultada y vejada como mujer y como ser humano del SIGLO XXI .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tiene usted razón, María Jesús. Yo no estaba allí, pero usted tampoco. Y los guanches estaban muy a gusto antes de que fueran allí los "conquistadores" a arrebatarles sus islas. No voy a discurtir con usted y mucho menos si me grita. Un saludo.

      Eliminar