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sábado, 6 de septiembre de 2014

El Paraíso de las Higueras

Son Mut Nou, el mayor higueral del mundo

He aquí el paraíso, una finca inmensa cuyos confines se pierden en el horizonte con la higuera como reina absoluta, como si de un descomunal templo a cielo abierto dedicado a un único ser vivo totémico se tratase, un santuario consagrado en exclusiva a la diosa higuera.

Cada árbol cuenta con un espacio vital enorme, nada menos que 13 x 13 metros entre árbol y árbol, es decir, que sus raíces pueden extenderse a gusto y sin competencia en un área de 169 m2.  Si a ello le añadimos que el hoyo donde está sembrada tiene una profundidad superior a 3 metros entonces se entiende que Son Mut Nou sea un paraíso para estos frutales tan nuestros, tan mediterráneos. Se entiende también que puedan soportar sin inmutarse más de cinco meses sin que caiga del cielo ni una sola gota de lluvia, algo habitual en la mitad sur de la Isla de Mallorca. Adoran al luminoso sol casi cegador que les calienta la savia hasta casi la ebullición. Es su dios, el que les da la vida.

Y he aquí a su creador, Montserrat Pons i Boscana, el padre de la criatura, el diseñador del paraíso, un hombre entrañable, afable, cercano, mediterráneo hasta el tuétano, que ama con tal pasión a todas y cada una de sus 1.700 higueras, que al escucharle hablar de ellas es imposible no contagiarse de su entusiasmo. Él las ha sembrado con sus propias manos, las mima, las quiere, las acaricia, les habla palabras bonitas, conoce todo de cada una de ellas, son sus hijas, las niñas de sus ojos. Sólo entre ellas es feliz.

Llegamos a las 17'50 horas bajo un sol abrasador. La casa es toda de piedra en consonancia con la tierra que la rodea. Se integra perfectamente en el entorno. Unos cuantos olivos y pinos carrascos  nos daban sombra.

Los más de 100 visitantes, convocados por la Associació Balear de l'Arbre (ABA) organizadora del evento, nos reunimos bajo un porche orientado hacia el norte para deleitarnos con las apasionadas explicaciones de Montserrat. No le fue fácil resumir en una hora sus vastos conocimientos enciclopédicos sobre el mundo de las higueras. Escucharle fue una verdadera gozada. De su boca fluían cientos de datos históricos, científicos, agronómicos, culinarios y también interesantísimas anécdotas de sus fascinantes viajes por todo el mundo en busca de variedades de higueras. Nos hizo reír, nos hizo emocionar. De no ser tan tarde, pues el sol ya se estaba poniendo, sus explicaciones hubieran podido durar varias horas. Tras aplaudirle salimos a degustar los frutos de su paraíso.

Varios caminos de tierra compactada parten de la casa y se dirigen hacia las distintas secciones de la plantación. La más grande es la dedicada a las higueras mallorquinas y de las demás islas Baleares con 251 variedades. Le sigue la sección de higueras del resto de España con 186 variedades, incluyendo las higueras canarias de origen bereber cultivadas por los guanches antes de su genocidio. A continuación vienen las restantes 439 variedades del resto del mundo, como las portuguesas, las de los países ribereños de la cuenca mediterránea: el Magreb, Malta, Egipto, Israel, Líbano, Turquía, Grecia, Italia y Francia; las de Oriente Medio como las primigenias higueras femeninas, madres genéticas de la famosa higuera de Esmirna, cultivadas por los sumerios diseñadores de los míticos Jardines Colgantes de Babilonia hace más de 11.000 años; higueras del resto de Asia hasta Japón, de donde Montserrat se trajo tres curiosas variedades niponas; higueras norteamericanas como las llevadas allí hace 500 años por los misioneros mallorquines como Fray Junípero Serra, especialmente a California, Nuevo México y Texas; las sudamericanas de Argentina, Chile y Perú con un clima parecido al mediterráneo y finalmente la nueva sección de especies de Ficus distintas a nuestro Ficus carica, casi todas ellas tropicales. En total suman la alucinante cantidad de 834 variedades distintas de higueras con higos comestibles más 42 variedades de Ficus tropicales con frutos no palatables.

Se acercaba la puesta del sol y las higueras captaban sus últimos rayos para realizar la fotosíntesis y enriquecer con azúcares sus deliciosos frutos.

Todo el higueral es perfectamente accesible para el tractor y el coche todoterreno de Montserrat.

Nos mostró en primer lugar sus jóvenes Ficus exóticos.

Este Ficus coriacea fue a buscarlo a la India el año pasado. Se ve que le gusta Mallorca, pues crece con un vigor inusitado. Sus hojas son rasposas al tacto como papel de lija.


 En Irán y Afganistán crecen tres higueras de hoja caduca, Ficus carica, Ficus palmata y Ficus johannis. Una subespecie de esta última, mejor adaptada al frío, a la insolación y a la sequía extrema, es el Ficus johannis subsp. afghanistanica, como el ejemplar de la foto, cultivado exitosamente en Son Mut Nou.


Sus hojas están profundamnete lobuladas y con el borde serrado. Los genetistas que están estudiando el genoma de nuestra higuera mediterránea sospechan que este ficus afgano-iraniano es uno de los progenitores, junto con el cabrahigo, de todas las higueras cultivadas.

El dia anterior a la visita Montserrat me abrió un chat privado en Facebook para decirme que no tenía la variedad norteamericana White Texas Everbearing de la que yo le había hablado hacía dos semanas y que le interesaba mucho conseguirla. Nada más llegar al higueral le regalé una pequeña estaca enraizada de sólo 19 días, desgajada de mi joven higuera texana que me mandó un gran aficionado a las higueras de Alburquerque (Nuevo México). La había sembrado para él pensando en regalársela en la visita. Montserrat la miraba encantado tan pequeñita ella. Será la variedad número 835 de las higueras de frutos comestibles y la número 877 del total de su colección.

Me hace mucha ilusión verla algún día ya convertida en un árbol cargado de higos blancos de alguna de sus tres cosechas. "Everbearing" significa que fructifica todo el año.

Os debo confesar que fui muy malo y le pedí a Montserrat a ver si me podía dar una ramita de una higuera turca de frutos enormes que me tiene obsesionado desde hace años por ser del tipo Esmirna, con flores femeninas perfectas no partenocárpicas.  Enseguida supo de cual le estaba hablando, la Bursa Black, una de las higueras más cultivadas en Turquía y me concedió el deseo encantado. Tras recortarle las hojas dejando el pecíolo para que no se deshidratase la envolví en una bolsa de plástico, mojándola posteriormente con un poco de agua de un botellín que llevaba en mi coche. Pasó toda la noche en el garaje a una temperatura fresca y estable y a la mañana siguiente bien temprano me la llevé a mi huerto-jardín.

La dividí en dos trozos para aumentar al doble las posibilidades de que me agarrase al menos una de ellas y embadurné las heridas de sus extremos con mástic de injertar para evitar su deshidratación y el ataque de hongos, ya que este mástic contiene fungicidas.

Ápices de las dos estacas.

 Extremos inferiores embadurnados.

Y aquí las tenéis ya sembradas en tierra vegetal tipo Composana que siempre me ha dado excelentes resultados. Les dejo los pecíolos de los hojas sin cortar, pues las estaquitas, mientras hacen un esfuerzo titánico para mantenerse vivas y echar raíces, reabsorben el agua y los nutrientes de los mismos. En cuanto empiezan a apuntar las primeras raicillas, los pecíolos se caen ya secos, dejando una herida bien verde en la estaquita. Su misión ha terminado. Esto ocurre normalmente a los 8 o 10 días. Si el proyecto de higuera no consigue sobrevivir, los pecíolos secos se quedan pegados a la estaca y si se fuerza su caída dejan una herida marrón, señal inequívoca de fracaso. ¡Deseadme suerte, amigos!

Teníamos que darnos prisa. El sol ya se estaba escondiendo en el horizonte.

Siguiendo a Montserrat poco a poco nos fuimos desperdigando y aconsejados por él probamos los frutos de sus higueras.

Entre el centenar largo de visitantes había muchos turistas alemanes. Aunque no entendían las explicaciones de Montserrat, las intuían observando sus gestos y mirándole a los ojos. Para ellos era algo extraordinario poder coger un higo del árbol con su propia mano y comérselo tal cual. Muchos de ellos seguramente sólo conocían las brevas e higos importados desde Turquía vendidos en los asépticos mercados teutones. A Montserrat le indigna, le hace hervir la sangre, el desprecio de los restaurantes y hoteles de Mallorca que jamás sirven higos a sus clientes, ya sean frescos como postre o bien elaborados en primeros o segundos platos. Los mallorquines y el resto de españoles en general debemos cambiar el chip de menosprecio hacia este fruto maravilloso hijo de nuestro cálido sol mediterráneo. Los higos no son fruta de pobres ni sirven sólo para engordar cerdos. Son un verdadero manjar de dioses, una delicatessen.

El permacultor Julio Cantos escuchaba fascinado las explicaciones de Montserrat.

Los alemanes alucinaban y no paraban de hacer fotos para llevárselas como recuerdo. Allí, en su frío y siempre nublado país nórdico, se las enseñarán a sus amigos en sus cálidos hogares y el año que viene todos desearán venir de vacaciones a Mallorca para ver con sus propios ojos este paraíso totémico calentado e iluminado por nuestro maravilloso sol.

Si, amigos, las higueras adoran a su dios. Necesitan su calor para madurar sus frutos. Los higos de la imagen son de la variedad llamada "Morisca" de origen norteafricano.

Sus frutos tienen un color vinoso muy bonito.

Su pulpa parece poco apetecible pero una vez en la boca resulta tener un sabor y un bouquet extraordinarios.

Los higos no se tienen que pelar, deben comerse enteros tal cual, pues bajo su piel se concentran numerosas vitaminas y antioxidantes que nos llenan de salud y longevidad. No debemos desperdiciar absurdamente este pequeño cóctel de vida que nos regalan nuestras higueras. Montserrat nos explicó que de un higo sólo se debe eliminar el pecíolo y el ostíolo, donde, sobretodo en los frutos algo verdosos, se concentra la savia lechosa que puede irritar la mucosa de la boca en las personas sensibles. Yo os tengo que confesar que me lo como todo, salvo el pecíolo, tal como me lo enseñaron mis abuelos cuando iba con ellos a coger brevas, montados los tres en el carrito tirado por Margarita, una entrañable burrita de raza mallorquina cuyo recuerdo llevo en el alma. Con ellas mi abuela paterna, que yo adoraba, llenaba varios canastos acolchados con hojas de las mismas higueras que luego vendíamos a un mercader del pueblo a última hora de la tarde. Pocas horas después, a las cinco de la madrugada, este hombre las llevaba al mercado del Olivar de Palma de Mallorca y en un par de horas las vendía todas. Se podría decir que los palmesanos se las quitaban de las manos.

Mis amigos Pere y Catalina, con la ayuda de un "ganxo" para alcanzar los frutos de las ramas más altas, se pusieron las botas probando higos. El que nos muestra Pere es de la variedad "Rotjisca".

Tiene una piel muy gruesa, tierna y jugosa y un sabor exquisito.

Montserrat nos recomendó probarla mostrándonos su pulpa.

El pericarpio de los higos de la variedad Rotjisca tiene un llamativo color amarillo anaranjado.

En su punto álgido de maduración adquiere tintes rojizos, de ahí su nombre mallorquín que significa rojiza. Esta variedad estaba a punto de extinguirse, como tantas otras en Mallorca y Montserrat la buscó y rescató para que no se pierda para siempre.

 Una variedad de higo con un agrietado espectacular en su pericarpio, como si estuviera envuelto en una telaraña, es la llamada "Coll de Dama de Ciutat". Hasta hace unos 40 años la capital de la Isla de Mallorca para los propios mallorquines no era conocida como Palma, sino simplemente como Ciutat. Íbamos a Ciutat, nunca nos referíamos a ella como Palma. Esta forma de llamarla es una reminiscencia que permaneció en el alma de los habitantes de la isla, descendientes todos nosotros de una esquizofrénica hibridación entre genocidas y masacrados, pues llevamos mezclados en nuestro genoma los genes de los 3.000 moros mallorquines que quedaron como esclavos en su propia isla tras la conquista-genocidio y que con el tiempo se fueron mestizando con los corsarios invasores catalano-aragoneses. Los moros la llamaban Madina Mayurka (Ciudad de Mallorca) y de ahí que durante más de 700 años siguiera llamándose simplemente Ciutat de Mallorca. De hecho Jaime I de Aragón en las crónicas de la conquista la llamó Ciutat de Mallorques. Fue un Virrey castellano impuesto desde Madrid hace unos siglos quien le cambió el nombre por Palma, al hacerse un lío confundiendo las Islas Baleares con las Islas Canarias. Así pues esta variedad de higo lleva el nombre antiguo de la capital mallorquina.

La jugosa pulpa del higo "Coll de Dama de Ciutat" tiene un aspecto tan apetitoso que no puedes resistir la tentación de metértelo en la boca y saborear, gozar, deleitarte con su extraordinario sabor, frescura, dulzor y aroma, que estimulan la secreción de endorfinas a chorro en las neuronas de nuestro encéfalo, llenando de bienestar y felicidad nuestras vidas. Si, amigos, saborear un simple higo y percibir su exquisito bouquet en la parte posterior de nuestra nariz al aplastar su pulpa en nuestra boca nos llena de placer. Es como un diminuto orgasmo gustativo-olfativo.

La mano que sostenía el fantástico higo reticulado de las dos fotos anteriores es de Llorenç, gran amigo y admirador de Montserrat, que como él siente pasión por las higueras.

Este higo con una gotita de miel saliendo de su ostíolo es de la variedad llamada "Del sen Jaume Gran". En la salada lengua propia de las Islas Baleares, la forma más antigua y pura del catalán, que nosotros hemos conservado con orgullo y obstinación casi sin cambios durante 800 años,  la antiquísima palabra "SEN" significa anciano venerable, del latín SENIOR. La traducción sería pues higuera "Del venerable anciano Jaime Grande". Otra palabra típicamente balear es "SON", como en el nombre de la finca de Montserrat, Son Mut Nou o del mismo aeropuerto de Palma de Mallorca, Son Sant Joan, que procede de la fusión de ÇO (açò), que significa eso y el antiguo artículo personal EN que precede al nombre en los varones (en las mujeres es NA) y significa Don o Señor. Así pues ÇO+EN = ÇON, que se escribe SON. El nombre del higueral se podría traducir literalmente por "Eso del Señor Mudo Nuevo" o bien "Lo del Señor Mudo Nuevo" y en un lenguaje más actual y lógico "La propiedad nueva del Señor Mudo". Nosotros resumimos este nombre tan largo en tres simples y cómodos monosílabos, Son Mut Nou.

 La pulpa de esta variedad tiene un color rojo intenso y recuerda a la carne picada de vacuno. Tiene un sabor exquisito.

Este fantástico higo "clivellat" (agrietado) es de la variedad llamada "Victòria".

Su pulpa ya no puede ser más apetitosa. En la boca se convierte en una delicatessen, un maravilloso manjar de dioses. Su dulzor y su textura son extraordinarios.

Xavier se dio un atracón, disfrutó como un enano, a pesar de su altura.

Mirad su cara de satisfacción mostrándonos un higo de la variedad llamada "De la Senyora". En la Mallorca de hasta hace medio siglo los señores o dueños de las grandes fincas no vivían en el campo, estaba mal visto, para ser respetables forzosamente debían vivir en la capital, en Palma. Es por este motivo que unas cuantas variedades de higos llevan el nombre "De la Señora", ya que el payés encargado de la propiedad, al que llamaban "amo" para diferenciarlo del "señor" que era el verdadero propietario, varias veces al año se desplazaba hasta la capital con un cesto lleno de brevas o higos, los mejores de la finca, como regalo o pago a su señora.

También esta variedad tiene el pericarpio agrietado. Montserrat nos dijo que esta característica es típica de la mayoría de higos mallorquines.

Fantástica su pulpa, ¿verdad? Parece decirnos ¡cómeme, que estoy muy rica!

Mis amigos Matilde y Jaume también se dieron un atracón. Aquí les vemos mostrando dos hermosos higos de la variedad mallorquina "Martinenca".

¡Mirad la felicidad de Matilde! En Valencia, su tierra natal, como en todas las regiones que hace siglos estuvieron habitadas por musulmanes, también adoran a las higueras.

Los higos de la variedad Martinenca suelen presentar un pericarpio reticulado en su punto óptimo de maduración. Al de la imagen le faltaban un par de días, de ahí que todavía no estuviera agrietado.

Mirad qué color más bonito.

Este otro higo Martinenca mostrado por Montserrat estaba ya bien maduro

Su pulpa se ha enriquecido en azúcares y aromas bajo el sol radiante de Son Mut Nou y se ha convertido en un delicioso bombón. La variedad Martinenca, según nos cuenta Montserrat en su fantástico libro "Las Higueras en las Islas Baleares", es la más antigua documentada en Mallorca, pues está citada en un contrato de compra-venta datado en el año 1256.

Y para terminar aquí tenéis una mutante, una rareza genética, un tesoro único que encontró Montserrat en el pueblo mallorquín de Sant Llorenç des Cardassar y lo recuperó en su finca para que no se extinguiese, la llamada "Bordissot Negra Rimada". Es posible que proceda de una mutación en el meristema de crecimiento de la yema apical de una estaca de "Bordissot Negra" (en Valencia la llaman Burjassot Negra) que alguien sembró esperando que diera higos negros y se llevó una sorpresa al ver que los daba "rimats" (con bandas de distintos colores).

Mirad que preciosidad de higos. Al madurar pierden parcialmente las bandas.

Montserrat nos hizo fijar en una característica típica de todos los higos Bordissot, la gotita de miel que rezuma por el ostíolo cuando el higo está en su punto óptimo de maduración. Es la manera que tiene el árbol de decirles a los pájaros, los principales dispersores de sus semillas con sus deyecciones, que ya se pueden comer los frutos.

Nuevamente llaman la atención las profundas grietas (clivells) que cuartean la piel de la mayoría de higos de las Islas Baleares.

¡Qué apetitosa golosina!, ¿verdad?

Venga, corred, que todavía estáis a tiempo de saborear esta extraordinaria fruta adoradora del dios Sol. Volad hasta Mallorca y visitad el Paraíso de las Higueras, el mayor higueral del mundo. Os aseguro que vale la pena. Dejará en vuestra memoria un recuerdo indeleble que os hará segregar saliva y endorfinas de felicidad cada vez que lo recordéis.



31 comentarios:

  1. Interesante e instructiva entrada, aparte de bonita sobre ese árbol tan nuestro y que da esos sabrosísimos frutos. Cuesta creer que s epuedan tener tantas variedades de un mismo árbol en una misma plantación, pero con cariño y tesón, todo es posible.
    Saludos

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  2. Muy buena entrada, gracias por compartirla amigo Juan.
    Los higos son mi debilidad, los higos partidos por la mitad como en las fotos, untados en un poco de “gofio” puesto plato y te aseguro que doy una “jinchada” que no paro hasta que tenga lo “besos” todos sollados.
    Un abrazo chicharrero.

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    1. Muchas gracias, Jesús. Higos con gofio, suena bien.
      Un abrazo mallorquín.

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  3. Juan, que entrada tan preciosa. Que decirte de las higueras, las adoro, somos de tierra de higos, soy defensora de los higos, a mí marido le encantan, pero solo cogerlos del árbol, y se los come enteros. Yo tengo unas cinco o seis variedades. Besos y gracias por enseñarnos esos higos tan buenos. Se me hace la boca agua , voy al huerto a por uno, que serán más.

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    1. Muchas gracias, Teresa. Yo también me los como enteros. Un cordial saludo.

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  4. Visitar la finca de Son Mut Nou va ser tota una experiència i ara llegir l'article d'en Joan és un luxe!
    Gràcies per deixar constància d'una horabaixa tan saborosa!
    Una abraçada.
    Matilde.

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    1. Gràcies a tu, Matilde. Escriure l'article ha estat un plaer.
      Una abraçada.

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  5. Mmm...espero ir en otra ocasión, me ha dado una envidia tremenda ver este reportaje. Qué hace el sr. Montserrat con tan inmensa producción?.
    Maiorica de Moscari.

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    1. Maiorica, hasta noviembre habrá higos, así que tienes todavía dos meses para visitar este fantástico jardín de higueras y degustar sus frutos. Ponte en contacto con Montserrat o bien con l'Associació Balear de l'Arbre (ABA).

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  6. ¡Increíble! Bueno, es una forma de expresión...Podía esperarlo de flores cultivadas, pero de las higueras...tanta variedad...Aquí arriba nos desconcierta...
    Saludos.

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    1. César, ten en cuenta que la higuera fue uno de los primeros árboles frutales que domesticó y cultivó el hombre desde hace 11.000 años. Junto con la palmera datilera, el olivo, el granado, el almendro, el algarrobo, la vid y la morera formó parte de los Jardines Colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas de la antigüedad. Un cordial saludo.

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  7. Hola Juan, tengo la boca hecha agua y unos deseos terribles de comer un higo después de leer esta entrada.
    Muy entrañable lo de tu abuela y la burrita "Margarita" me ha hecho viajar a mi niñez,
    Un artículo entusiasmante, como todos los tuyos, mucha suerte con las estaquillas de higuera!!!!!
    Una abraçada
    Juanma

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    1. Muchas gracias, Juanma. Sí, el recuerdo entrañable de mi abuela Margalida y de la burrita Margarita quedó grabado para siempre en mi memoria. Una abraçada.

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  8. Hola Juan, ¿conoces este poema a la higuera de Juana de Ibarborou?
    Porque es áspera y fea,
    porque todas sus ramas son grises,
    yo le tengo piedad a la higuera.

    En mi quinta hay cien árboles bellos,
    ciruelos redondos,
    limoneros rectos
    y naranjos de brotes lustrosos.

    En las primaveras,
    todos ellos se cubren de flores
    en torno a la higuera.

    Y la pobre parece tan triste
    con sus gajos torcidos que nunca
    de apretados capullos se viste...

    Por eso,
    cada vez que yo paso a su lado,
    digo, procurando
    hacer dulce y alegre mi acento:
    «Es la higuera el más bello
    de los árboles todos del huerto».

    Si ella escucha,
    si comprende el idioma en que hablo,
    ¡qué dulzura tan honda hará nido
    en su alma sensible de árbol!

    Y tal vez, a la noche,
    cuando el viento abanique su copa,
    embriagada de gozo le cuente:

    ¡Hoy a mí me dijeron hermosa!
    Una abraçada
    Juanma

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    1. Precioso poema, Juanma. Gracias por compartirlo. Una abraçada.

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  9. Hola Juan,
    me llamo Jose vivo en Campos (Mallorca) desde hace cinco años.
    Gran amante de los vergeles, seguidor de Jardín Mundani desde que me aventuro con los injertos de cítricos y prunus. También alimento la tierra de cuatro higueras, a una de ellas la llamo bombón( puede que sea bordissot)... en fin cada una con su sabor.
    Las higueras un mundo aparte, como habla el poema...

    Juan, un placer leer tu blog, te felicito por la calidad divulgativa.
    Te agradezco tu labor dando a conocer tu saber.
    Muchas gracias.
    Nos vemos pronto.
    Jose

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  10. Hola, Juan.
    Para mí la higuera es un árbol entrañable que me retrotrae a la época de la niñez.
    No sé si podrías decirme tú o alguien entendido, qué variedad es más recomendable para tener en maceta, una variedad que no necesite de mucha tierra.
    GRACIAS POR TU ENTRADA

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    1. Hola MJ.
      Yo probaría con una Burjassot negra, que es una higuera pequeña y muy productiva.
      Un saludo.

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  11. Buenas Tardes, soy Félix Salamanca de Venezuela, me entere de esta extraordinaria labor de cultivar una especie tan noble como la higuera por mi cuñado Sebastian Palmer quien vive en Mallorca y me insistió en que consiguiera un esqueje de aqui de Venezuela, bueno estuvo aqui en Guanare - Venezuela a principios de año y tuvimos la suerte de enviar un esqueje, me dice Sebastian quien lo llevo hasta alla, que llego vivo y muy bien, espero que retoñe pronto.

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    1. Hola Felix: No sabía que en venezuela también cultivais higueras. Si el esqueje agarra bien, cuando crezca le podréis dar un esqueje a Montserrat para su extraordinaria colección. Un saludo.

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  12. Hola Joan Bibiloni, me encantó la forma d contar tan amena que tienes d una tarde en el campo mallorquín,rodeado d preciosos,y gustos frutos genuinos d nuestra isla desde tiempos inmemoriales.
    Totalmente d acuerdo con la crítica bien merecida hacía los hoteleros y "restauradores",(ahora s llaman así los empresarios d restaurantes),y que yo sepa "no restauran na de ná".
    Estos profesionales deberían ser los que potenciasen nuestris higos a todos los turistas que nos visitan,pero no lo hacen,les dan la espalda y es una lástima...comerse una docena de higos fresquitos con un puñado d almendras torradas es manjar d dioses.
    Espero algún día conocerte y poder visitar ese figueral contigo.
    Hasta entonces un abrazo. Mestre Biel d Porreres.

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    1. Muchas gracias, Mestre Biel. En cuanto a los hoteleros bastaría convencer a uno para que todos los demás hicieran lo mismo para no quedarse atrás con la nueva moda de ofrecer higos a los turistas. Alguien tendrá que trabajar esta idea.
      Un abrazo.

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  13. Muy buenas, genial blog muy completo, como fan del ficus carica me ha encantado
    dos preguntitas.. ¿Sabes donde podría obtener esquejes, semillas o algún ejemplar de ficus johannis y de ficus palmata en españa?
    y la otra.. ¿Recomiendas algún/algunos libros sobre higueras?, alguno sobre todas sus mas de 800 variedades y como diferenciarlas por ejemplo (hablando de ficus carica) y tambien algún libro sobre los ficus en general jeje.
    Un fuerte abrazo y muchas gracias por compartir tu experiencia!

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    1. Muchas gracias, svkkk.
      No tengo ni idea de donde conseguir los ficus que mencionas. Sólo conozco un ejemplar joven que tiene en su fantástica finca el mayor experto en higueras del mundo, autor del libro que buscas y al que puedes pedir amistad en facebook: https://www.facebook.com/montserrat.ponsboscana
      Un fuerte abrazo.

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    2. Gracias por la información! intentaré ponerme en contacto con el.
      un abrazo!

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  14. Alucinante paseo por sus higuerales mallorquines y del resto del mundo!! Me ha sorprendido gratamente.
    De hecho, el higo, es el principal culpable de que Extremadura sea la primera comunidad autónoma española en extensión y producción, con 11.791 hectáreas de higueras, más de la mitad del total nacional, según los datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos del Ministerio de Agricultura.

    En producción, eso supone unas 10.000 toneladas anuales que se reparten en tres zonas de la región principalmente. En la provincia pacense destacan los términos municipales de Salvaleón, Barcarrota, Almendral, Torre de Miguel Sesmero e Higuera de Vargas.
    Por su parte, en el norte de Cáceres, sobresale la comarca de La Vera y del Jerte, aunque la principal zona cacereña de producción de higos secos tiene su epicentro en Almoharín

    Cuando me alcancen los "cuartos" sembrare 250 plantas, de higueras en un terreno de mi propiedad.
    Ha sido un viaje alucinante por su blog, le felicito.
    Humberto Rivera

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    1. Muchas gracias, Humberto. Le deseo mucho éxito y muchas alegrías con sus higueras.
      Un saludo.

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  15. Extraordinario articulo que me ha trasportado a los momentos de mayor felicidad que me ha dado la vida.

    Aquellos que, cuando era niño, fundido en el interior de aquellas higueras globosas de muchos pies, elegía los mas maduros, los del fantástico color aun no picoteados por las bandadas de tordos, y uno tras otro, sin parar, en atracón orgiástico de la verdadera miel y golosina que la naturaleza entrega al hombre, devoraba.

    Y la voz incrédula de mi madre: hijo, ¿porque no comes?.

    Desde las frías tierras de Castilla, de Salamanca, un fuerte abrazo. No tan lejano de las higueras mediterráneas

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    1. Un fuerte abrazo desde el Mediterráneo, José Ignacio.

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