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sábado, 8 de octubre de 2016

La granada: un zurrón de cuero lleno de rubíes

Joya de los Jardines colgantes de Babilonia.
Fruta predilecta del rey caldeo Nabucodonosor.
Delicatessen para el refinado paladar de los Faraones.
Modelo para la corona de los reyes de Israel.
Ofrenda de los Fenicios a Roma. 
 Árbol del Paraíso del Islam. 
Regalo de los Bereberes a Al-Ándalus.
Símbolo de fertilidad en el mundo antiguo.
Alimento de las caravanas de la Ruta de la Seda.

  La granada, Punica granatum, es una de mis frutas preferidas. No sólo comerla es un placer sino también todo el ritual de abrirla y desgranar sus jugosos arilos en el hueco de una mano. Resulta placentero y relajante a la vez. 

Este año, a pesar de los cuatro largos, tórridos y resecos meses de verano, con más calor que nunca por el cambio climático y sin una gota de lluvia, mis granados, de la variedad Mollar de Elche, han cumplido como campeones y me han regalado grandes y deliciosas granadas como la de la imagen. Nunca me han fallado. Haga el tiempo que haga, dan siempre unas buenas cosechas. Junto con la higuera, el almendro, el olivo, el algarrobo, el albaricoquero, el ciruelo, el cerezo, el acerolo, el serbal, la níspola, la uva, el peral, el nogal, el membrillo y el manzano cubre de frutales las tierras de secano mallorquinas. Todos estos árboles domesticados por el hombre están perfectamente adaptados a nuestro clima duro y traicionero. 

En el momento de la floración, tanto los sépalos del cáliz, entre cinco y ocho, como el mismo número de pétalos de la corola, lucen un vistoso color rojo anaranjado. Los sépalos están soldados entre sí formando una especie de copa que contiene el ovario, los estambres y el pistilo. Los pétalos en cambio están libres, separados entre sí  y sobresalen varios centímetros por encima del cáliz.

En algunas variedades cultivadas la corola puede presentar un número doble de pétalos que además son ondulados, lo cual, junto con su color a veces rosado, blanco-rosado o blanco-anaranjado, les confiere un bonito aspecto de rosa.  En jardinería estas variedades dobles reciben el nombre de "florepleno". Suelen ser híbridos o mutantes autotetraploides con doble genoma en su núcleo y en general estériles.

Esta foto y la anterior fueron tomadas en el Parque de María Luísa de Sevilla.

 Los sépalos soldados del cáliz tienen una curiosa forma de corona real, de ahí que los antiguos hebreos utilizasen la granada como modelo para el diseño de la corona de los reyes de Israel. Posteriormente otras culturas, incluida la cristiana, imitaron el mismo modelo para sus monarcas.


Corte de la "corona" de una granada, en el que se ven los sépalos rodeando los estambres secos y el pistilo que persisten en el extremo del fruto maduro.

La simetría de los sépalos ya no puede ser más perfecta, ¿verdad?

 Nuevamente tenemos un hermoso ejemplo del Número Áureo Phi, un valor matemático que rige todas las estructuras de la naturaleza y les confiere una belleza extraordinaria. Los arquitectos, los escultores y los pintores, desde la antigüedad hasta nuestros días, han seguido escrupulosamente este principio matemático. En la imagen, si dividimos el valor de la línea AB por el valor de la línea CD, nos dará exactamente el Número Áureo Phi:
 φ = AB / CD = 1´61803.

 
Para abrir una granada cortamos la "corona" y unos centímetros de corteza de su alrededor.

Debajo nos encontramos con los arilos carnosos y jugosos agrupados en lóculos y separados por una membrana o endocarpio amarillento llamado pastana.

En esta granada vemos un total de nueve membranas.

 
A continuación procedemos a realizar un corte longitudinal siguiendo cada una de las membranas endocárpicas.

Nueve membranas, nueve cortes.

Abrimos con cuidado la granada y retiramos el tejido central no comestible y las membranas.

Así nos queda perfectamente abierta con los jugosos arilos esperando que los desgranemos con los dedos y los saboreemos.

Y aquí tenéis la deliciosa cena que me zampé ayer noche. Los ingredientes ya no pueden ser más sencillos y saludables: una granada, queso de oveja, una rebanada de pan moreno y un vaso de agua. Un mordisquito de cada y un puñado de arilos mezclados en la boca se convierten en una explosión alucinante de sabores agridulces deliciosos.

Uhmmmm, con razón los egípcios, los hebreos, los árabes, los bereberes, los hindúes y mis antepasados fenicios procedentes de Babilonia consideraban la granada como una delicatessen, un manjar de reyes.

El granado es originario de la región asiática que va desde Irán hasta la India. Se ignora dónde empezó exactamente su domesticación por el hombre a partir de su ancestro silvestre. Por restos arqueológicos se sabe que empezó a cultivarse hace aproximadamente unos 5.000 años. 

Los caldeos que habitaban la fértil Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Eufrates, lo cultivaron por orden del rey Nabuconodosor II en los míticos Jardines colgantes de Babilonia como uno de los frutales más apreciados, junto a la higuera, la palmera datilera, la vid, el albaricoquero, la morera, el almendro, ... El granado ya llevaba varios milenios siendo mejorado por selección de mutantes cada vez más dulces por los hábiles agricultores sumerios, acadios, caldeos, hindúes y egipcios.

Fueron los fenicios, grandes navegantes y comerciantes, que surcaban las aguas del Mediterráneo con sus fantásticas naves intercambiando bienes y fundando ciudades en el norte de África y el sur de Europa, quienes llevaron la granada como una maravillosa fruta exótica a la Roma Imperial desde la africana Cartago, una de las ciudades fenicias más famosas y poderosas. Los restos arqueológicos de este mítico asentamiento fenicio se encuentran a 17 kms. de la actual ciudad de Túnez. Nuestras ciudades de Cádiz, Málaga, Cartagena, Ibiza y Medina Sidonia también fueron fundadas por fenicios. 

Así pues, cuando los ciudadanos de Roma vieron y probaron por primera vez una granada, le dieron el nombre de "punica", que quiere decir fenicia, pues así llamaban los romanos a los fenicios. De ahí que cuando Linneo le quiso dar un nombre científico al árbol del granado lo llamó Punica granatum.

Sin embargo quienes realmente introdujeron el cultivo del granado en Europa fueron los bereberes norteafricanos durante la dominación musulmana de la península Ibérica.  Desde allí, desde el Al-Ándalus, su cultivo se fue extendiendo por el sur de Europa en todas las regiones con un clima templado-mediterráneo ideal para este frutal, que ama los veranos cálidos y secos y los inviernos fríos y lluviosos.

 Parecen rubíes, ¿verdad?

Los jugosos arilos están formados por enormes células repletas de agua, azúcares, vitaminas y antioxidantes rojos, que rodean la semilla y explotan dentro de nuestra boca cuando las aplastamos entre la lengua y el paladar, inundando nuestro cerebro de aromas y sabores maravillosos. Es como un pequeño orgasmo olfativo-gustativo, un chute de placer que nos hace segregar endorfinas y nos alegra la vida.

El granado de tonto no tiene nada. Sabe que sus arilos gustan a rabiar a las aves y los mamíferos frugívoros, entre los que se encuentra el hombre. También sabe que nuestro tubo digestivo sólo va a digerir los jugos deliciosos que envuelven las semillas. Y sabe por fin que tras ser escarificadas por los ácidos, las enzimas y las bacterias de nuestra flora intestinal, las semillas, sus hijas, acabarán siendo defecadas lejos de ella, de su madre, logrando así conquistar nuevos territorios y perpetuar con gran éxito la especie. 

El granado ha utilizado al hombre durante milenios en su propio beneficio. "Yo te doy mis deliciosos frutos a cambio de que tu me cultives y extiendas mis hijos, mi descendencia, por todo el Mundo."  

Y así ha ocurrido. Actualmente el granado se cultiva con gran éxito en todos los continentes. A los musulmanes andalusíes les gustaba tanto esta fruta roja que dieron su nombre a la ciudad de Granada. Y sus descendientes, fruto de una esquizofrénica hibridación entre los cristianos viejos y los moriscos conversos andalusíes, heredaron esta querencia por el granado y pusieron su fruto, una granada de oro abierta mostrando sus arilos rojos, en el escudo de Granada y en el Escudo Nacional de España. Y tras la conquista-genocidio de América, los españoles llevaron y contagiaron el amor por este fantástico fruto mesopotámico a los americanos y pusieron su imagen en el Escudo Nacional de Colombia y en el escudo de la ciudad peruana de San Pedro de Tacna. 

La estrategia de supervivencia le ha salido bordada al granado. En cinco milenios ha pasado de ser un simple arbusto espinoso de frutos extremadamente ácidos perdido en los resecos matorrales de Irán e Indostán, a convertirse en uno de los frutales más apreciados y cosmopolitas de la Tierra.

¡Inteligencia vegetal en estado puro! 

Y un secretito a confirmar: llevo cinco días comiendo dos granadas al día y ya he adelgazado dos kilos y medio. ¿Será verdad?

21 comentarios:

  1. Un gran artículo, como siempre, Juan. Los beneficios en la dieta y su aporte de vitaminas hacen de la granada una de las frutas más valiosas. Yo como un montón en temporada pero no he notado disminución de peso...
    Matilde

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    1. Muchas gracias, Matilde. Por ahí he leido que adelgaza y de momento a mi me ha aligerado un par de kilos. Hay que esperar.
      Un abrazo.

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  2. Muy ricas las granadas, yo tengo bastantes, este año muy bien como no ha llovido no se han abierto. Besitos.

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    1. Es verdad, Teresa. La falta de lluvia las ha mantenido cerradas. Un saludo.

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  3. Muy buen articulo
    Cuantos cultivares hay de granadas? Me refiero a las ornamentales. Yo tengo de las comestibles y de flor de una de las fotos que has colgado tipo "florepleno". Nunca ha cuajado una fruta y la umica forma de reproducirla es por esqueje. El otro dia abrí unas granadas comestibles de piel tan roja como los "rubies" del interior pero al comerlas no eran excesivamente dulces. Tendrán que ver los tintes mas o menos intensos con los azucares?
    Saludos
    Pablo

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    1. Muchas gracias, Pablo.
      No te sé informar sobre las distintas variedades. En cuanto a las florepleno son mutantes autotetraploides con doble genoma en su nucleo, de ahí que sean estériles.
      Estas granadas tan rojas como la que compraste son una variedad muy bonita, pero espantosamente ácidas y de grano pequeño. Es mejor que compres granadas "normales" sin colores bonitos, que son las más dulces.
      Un saludo.

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  4. Impresionante, como siempre.En este caso, me ha fascinado tu entrada, pues al igual que a ti, la granada me encanta y he aprendido un montón sobre esta sabrosa fruta leyendo todo lo que nos cuentas de ella.De ahora en adelante, cada vez que me coma una granada, me acordaré de todo lo que he leído sobre ella en esta entrada.Gracias
    Saludos

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    1. Muchas gracias, Pini. Me alegro que te haya gustado.
      Un saludo.

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  5. Querido Joan, interesante como siempre. Mis respetos.

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    1. Muchas gracias, Fernando. Un cordial saludo.

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  6. Curioso, nadie me había dicho nunca como se abre la granada. Interesante como siempre tus explicaciones. Saludos y agradecido.

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    1. Muchas gracias por tus amables palabras, Amadeo. Un cordial saludo.

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  7. Preciosa la entrada. Pero eso de conquista genocidio, me parece un exceso impropio y del todo inexacto.
    Por lo demás, fantástico. Augusto.

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    1. Muchas gracias, Augusto. Todas las opiniones son respetables.
      Un saludo.

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    2. Muy bien Juan. Muy diplomático... porque, argumentos, seguro que no te faltan...

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  8. Muy interesante tu artículo.Aprovecho para hacerte una pregunta que me tiene descolocado y que te agradecería si me la pudieras responder.Tengo una variedad de punica granatum nana obtenido de semilla, de apenas 20 cm de altura, con la que quería hacer un bonsai. Salían todas sus ramitas en el ápice, como un plumero. Como no me servían para el diseño, las eliminé todas, pensando que rebrotaría a lo largo de todo el tronco.Han pasado dos primaveras y no ha rebrotado y, me temo, que esta tercera haga lo mismo. El caso es que raspo un poco la corteza con la uña y sigo viéndolo verde, como si realizara la fotosíntesis a través del tallo. Sólo se me ocurre meterlo en una bolsa de plástico negra para forzar la brotación. Que opinión, como experto,te merece. Muchas gracias y un abrazo

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    1. Mi opinión es que lo dejaste sin yemas al podarle todas las ramitas y aunque sigue vivo no logra brotar. Metiéndolo bajo una bolsa negra no lo hará brotar y te expones a matarlo. Dale tiempo. La naturaleza es muy sabia y el arbolito conseguirá generar una yema nueva en algún punto de su tallo o bien desde sus raíces. ¡Paciencia y suerte!
      Un abrazo.

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  9. Yo soy un poco más bruto para sacar los granos. Corte por la mitad y golpear con una cuchara. En cinco minutos tienes preparado una buena cantidad. Saludos

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