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domingo, 11 de junio de 2017

Acodo aéreo de Árbol del Coral sudafricano

El Árbol del Coral sudafricano, Erythrina caffra, es una hierba leguminosa de porte arbóreo. Sus tejidos son herbáceos, muy jugosos y poco lignificados, pero alcanza una gran altura con una copa amplia muy ramificada.

  Lo más llamativo son sus flores rojo-anaranjadas que se abren antes de la brotación primaveral y parecen coral rojo , de ahí su nombre. 

El árbol en plena floración es espectacular. Parece estar en llamas, como éste que embellece un parque en las afueras de la ciudad de Elche en Alicante.

En mi jardín tengo dos árboles del Coral sudafricanos. Uno tiene 30 años y procede de una semilla traida por unos amigos de su viaje de novios a Kenia. El otro, el que véis en la imagen, procede de una semilla que me mandó una cyberamiga hace unos 12 años. La recogió en un parque de la bellísima ciudad andaluza de Málaga.

En Mallorca este árbol florece en abundancia, pero no cuaja ninguna semilla, tal vez por la ausencia de las pequeñas aves libadoras de néctar que son sus polinizadores en los bosques sudafricanos.

Al no ser posible su reproducción por semillas, se me ha ocurrido que tal vez podría hacerlo por el método de acodado aéreo. En la imagen podéis ver una de las dos ramas bajas que he escogido para acodarlas.

Todo el proceso empieza con la retirada de un anillo de corteza a través de dos cortes paralelos separados unos 3 ó 4 centímetros y unidos por otro corte longitudinal.

Los cortes en detalle.

Una vez retirada la corteza nos queda a la vista un anillo de cambium, que conviene rascar con la parte roma del cuchillo, para que no pueda regenerar una nueva corteza, obligándole así a formar raíces.

Seguidamente se coloca una bolsa de plástico grande alrededor del corte. Lo mejor es pasar la bolsa como si fuera un calcetín.

A continuación se ata fuértemente unos centímetros por debajo del anillo.

Y se procede a llenar la bolsa con esfagno, turba, tierra vegetal o en este caso fibra de coco humedecida. A continuación se ata la bolsa por su parte superior.

Se dan varias vueltas de rafia apretando la tierra contra el anillo para que contacte con él perfectamente. Se puede humedecer un poco más la tierra inyectándole varios jeringazos de agua.

Seguidamente se cubre con papel de periódico o con papel de aluminio, para aislar la tierra de la luz y facilitar así el crecimiento de raíces.

 
Aquí tenéis el primer acodo.

Y aquí el segundo.

Ahora hay que esperar tres o cuatro meses a que broten raíces del anillo. Cuando se transparenten a través de la bolsa de plástico y se vea una maraña de raíces, será el momento de separar el acodo aéreo cortándolo por debajo de la bolsa. Habremos obtenido así un nuevo árbol idéntico genéticamente a la planta madre, es decir, un clon.

Transcurridos ¡¡¡sólo 35 días!!! desde el 20 de mayo hasta el 24 de junio, ambos acodos aéreos han emitido una tupida maraña de raíces.

 ¡Qué hermosura de raíces!, ¿verdad?

Un servidor sosteniendo uno de los acodos de árbol del coral sudafricano, protegiéndome la mano con papel de aluminio para no pincharme con las espinas que recubren y protegen el tallo.


8 comentarios:

  1. Es un ejemplar realmente maravilloso, ya nos contaras como ha ido el resultado, pero seguro que genial. Un saludo desde Plantukis

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    1. Os mantendré informados de la evolución de los dos acodos.
      Un saludo.

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  2. Ya tengo ganas de que llegue el momento. Besitos.

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  3. Molt interessant, Juan. Esperem els resultats!

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  4. Joan estás bien contento! Tu cara no lo puede negar!
    Enhorabuena!
    Matilde

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