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domingo, 19 de febrero de 2017

SIEMBRA DE PATATAS EN UN MACETÓN

Siempre he deseado hacer este experimento: comprobar si se pueden cultivar patatas con éxito en un macetón y cuántos kilos puedo obtener de tres patatas. Así que ayer me puse manos a la obra y rellené tres macetones con diferentes materiales vegetales compostados. Este método es ideal para cultivar nuestras propias patatas en un balcón o una terraza.

Como semilla utilicé tres patatas rojas de la variedad norteamericana Red Pontiac, buenas para hervir, tres patatas negras de la variedad peruana Vitelotte noire y tres patatas blancas de la variedad holandesa Caesar, buenas para freír.

Aquí podéis ver los tres grandes macetones. He necesitado mucha materia orgánica para rellenarlos. En la parte inferior como drenaje he puesto una gruesa capa de unos 25 centímetros de fibras y pecíolos medio compostados de palmera canaria y trozos de un tronco podrido de un viejo ciprés que murió abatido por el viento hace unos 12 años, por encima una capa de fibra de coco de unos 5 centímetros y finalmente en la parte superior una capa de unos 10 centímetros de tierra vegetal Composana que siempre me ha dado muy buenos resultados.

Antes de sembrarlas he tenido las patatas dentro del invernadero durante dos semanas para que sus yemas empezasen a brotar. En la imagen podéis ver los brotes de una patata Caesar, la menos friolera.

Las tres patatas Caesar ya situadas en su respectivo macetón.

Brotes de una patata Red Pontiac, cuya piel y brotes son rojos por contener antocianos antioxidantes de dicho color.

Las tres patatas Red Pontiac en su macetón.

La patata negra de los Andes peruanos es tan rica en antocianos morados y azules que a simple vista se ve negra. Su poder antioxidante y estimulante de las defensas es muy grande. Debería promocionarse su consumo. Como podéis ver sus yemas son tan oscuras como la patata misma.

Bajo la intensa luz del sol se ven de color morado muy oscuro.

Ya están sembradas las nueve patatas.

Ya sólo queda cubrirlas de tierra y regarlas.

En mi huerto abundan los mirlos, que tienen la costumbre de escarbar en las macetas creyendo que encontrarán lombrices. Para evitar que me fastidien el experimento he cubierto los macetones con tela mosquitera. Cuando las patatas hayan brotado y ya no haya peligro de que me las arranquen, las destaparé. De paso también las protejo de alguna helada inesperada.

A medida que los brotes crezcan iré añadiendo más tierra, ya que las patateras producen los tubérculos en las raíces adventicias que brotan del tallo.

Durante los próximos meses iré publicando más fotos y os mantendré informados de su evolución. Espero obtener como mínimo de uno a tres kilos de tubérculos por cada patata sembrada.

sábado, 18 de febrero de 2017

Tortilla de patatas con espárragos trigueros y lágrimas de la Virgen

 Hoy me he fijado que ya han florecido los ajos silvestres llamados Lágrimas de la Virgen, Allium triquetrum. También están brotando los turiones de los espárragos trigueros, Asparagus acutifolius y como cada año por estas fechas me ha apetecido hacerme una tortilla con estas dos plantas silvestres.

INGREDIENTES

-Medio kilo de patatas de la variedad Ágata.
-Un manojo de espárragos trigueros.
-Una docena de inflorescencias de lágrimas de la Virgen.
-Aceite de oliva.
-Pimienta negra.
-Sal.

 Las florecillas de este ajo silvestre son muy bonitas vistas de cerca.

 Una docena de inflorescencias son suficientes para una tortilla para dos personas.También se pueden comer crudas tal cual en ensalada. Tienen un sabor muy suave a ajo y le dan un toque delicioso a la tortilla.

 Éstos son los espárragos trigueros que he cogido dando una vuelta por mi huerto. Dan un sabor intenso y exquisito a la tortilla.

 Y aquí la tenéis. Os aseguro que me he puesto las botas.

Jugosa, melosa, sabrosa, una explosión de aromas y sabores en la boca. 

¡Buen provecho, amigos!