sábado, 13 de enero de 2018

PIZZA MALLORQUINA AL ROMERO

Hoy me ha apetecido comer pizza. He mirado en el interior del frigorífico y al ver un paquete de mozzarella rallada, un botifarrón y dos trocitos de longaniza mallorquina, se me ha ocurrido prepararla con estos ingredientes.


INGREDIENTES PARA LA MASA

-Harina de trigo.
-Aceite de oliva virgen extra 
-Agua tibia.
-Levadura natural de pan.
-Una pizca de azúcar.
-Sal al gusto.

INGREDIENTES PARA LA SALSA

-Un bote de tomate triturado.
-Aceite de oliva virgen extra.
-Romero fresco finamente picado.
-Sal al gusto.

RESTANTES INGREDIENTES

- Queso Mozzarella rallado.
-Un botifarrón mallorquín a rodajas.
-Longaniza mallorquina a rodajas.

 Al no tener albahaca fresca, la he sustituido por estos brotes floridos de romero de la subespecie endémica Rosmarinus officinalis var. palaui de porte pendular.

He mezclado el tomate triturado con el romero, le he echado un chorreón de aceite de oliva virgen extra obtenido de las aceitunas producidas por los varias veces centenarios olivos de la Serra de Tramuntana y un poco de sal y lo he mezclado todo en crudo.

Tras dejar leudar la masa durante dos horas, la he aplanado sobre una bandeja de aluminio forrada con papel de hornear, formando un borde sobreelevado para contener los jugos.

A continuación he repartido la salsa de tomate sobre la masa.

Estos embutidos son típicos de Mallorca: la longaniza se hace con la misma pasta de carne que la sobrasada (carne magra de cerdo con un poco de tocino, pimentón dulce, una pizca de pimentón picante, pimienta negra y sal) y el botifarrón es el equivalente mallorquín de la morcilla (carne de segunda, sobretodo la manchada de sangre, chicharrones, la sangre del cerdo, piñones de pino piñonero, semillas de hinojo, canela, clavo, pimienta negra, sal).

La pizza ya montada a punto de hornear.

Cuando la he sacado del horno olía de maravilla.

Todos los ingredientes combinan perfectamente.

El romero le da un sabor exquisito y un sorprendente aroma a matorral mediterráneo tostado bajo el tórrido sol del verano.

¡Buen provecho, amigos!


Psidium friedrichsthalianum, el Guayabo Cas de Costa Rica

La guayaba más ácida del mundo

Hace veintiocho años, con mi huerto de naranjos recién comprado, andaba yo entusiasmado con la ilusión de convertirlo en un jardín de ensueño lleno de árboles exóticos, en un cachito de Paraíso Terrenal en miniatura, en un oasis tropical en plena Serra de Tramuntana de Mallorca. Por fin tenía la oportunidad de hacer realidad mi sueño.

 Dos guayabas Cas de Costa Rica.

Así pues, unos pocos años después, con la maravillosa novedad llena de posibilidades del recién estrenado Internet, me dediqué a comprar online con la Visa semillas de frutales tropicales y subtropicales de todo el mundo y también de árboles forestales y/o ornamentales con alguna característica que a mí se me antojaba interesante. El impronunciable nombre científico de este guayabo costarricense me llamó la atención y pedí un paquetito de semillas.

 Joven Guayabo Cas de tres años de edad.

Con el ambiente cálido del interior de mi casa sembré las semillas en pleno invierno y en primavera ya tenía cuatro pequeños guayabos Cas. En cuanto desapareció el peligro de las heladas tardías los sembré en mi huerto. Dos de ellos se adaptaron muy bien al clima y al suelo calcáreo de Mallorca, mientras que los demás murieron uno tras otro por no poder soportar la cal y el Ph alcalino de 7'5 de la tierra y el agua de riego, que les provocaban clorosis, es decir, anemia vegetal con blanqueamiento de las hojas por imposibilidad de absorber el hierro del suelo.

 El otro guayabo Cas en febrero con sus bellísimas hojas invernales ricas en antocianos rojos y morados para poder soportar el frío de Mallorca. En su Costa Rica natal sus hojas se mantienen verdes durante todo el año.

 Capullos florales a mediados de junio.

 Bellísimas y llamativas flores de un blanco inmaculado en julio.

 Como en todas las Mirtaceae, las flores del Psidium friedrichsthalianum cuentan con numerosos estambres blancos con las anteras beig que rodean un largo pistilo con el estigma verde oscuro en su extremo. Cuatro luminosos pétalos blancos en cruz les indican a las abejas polinizadoras dónde pueden encontrar una gotita de néctar.

 Frutos de guayabo Cas en enero. Suelen caer del árbol en cuanto están maduros.

 Dos guayabos Cas partidos por la mitad.

 Su pulpa parece muy jugosa y apetecible, pero la verdad es que es terríblemente ácida, mucho más que el más agrio de los limones.

En Costa Rica preparan un delicioso refresco con el zumo de su pulpa que ellos llaman "fresco de cas".


lunes, 1 de enero de 2018

La mejor manera de empezar el día y el año.

Este lunes 1 de enero he empezado el año muy animado, y todavía me he sentido mejor tras zamparme este delicioso zumo natural de naranjas Sanguinelli.

La llamada naranja Sanguinelli de España es muy jugosa y proporciona gran cantidad de zumo de un apetitoso color rojo anaranjado.

Pertenece a las variedades llamadas semi sanguinas. Las propiamente sanguinas tienen el color rojo todavía más intenso, casi granate. Su color se debe a la presencia de antocianinas rojas con un potente efecto antioxidante.

Al ser semi sanguina tiene zonas con antonianinas rojas y zonas sin ellas. Su sabor intenso y ligeramente ácido nos recuerda que se trata de una naranja antigua, que surgió por una mutación espontánea en el otro extremo del Mediterráneo hace más de mil años. Los avispados citricultores árabes la detectaron y para que no se perdiese la reprodujeron mediante injertos. Fueron ellos quienes la llevaron en primer lugar a Sicilia y posteriormente a sus amadas Balansiya y Mursiya del Al-Ándalus. Sus descendientes moriscos, antepasados de los actuales valencianos y murcianos, la siguieron cultivando como un tesoro hasta nuestros días. Yo me encontré con un viejo ejemplar cuando compré mi huerto en la falda de una montaña del Valle de Sóller. Es quizás uno de mis naranjos más apreciados.

Recuerdo con nostalgia la emoción que sentíamos mis hermanas y yo cuando nuestra madre nos mandaba a comprar naranjas recién traidas a nuestro pequeño pueblo del interior de Mallorca por un mercader desde el, para nosotros, lejano y casi mítico Valle de Sóller, el Valle de los naranjos. Las intercambiaba por harina y cereales que se producían en abundancia en nuestro pueblo y a cambio traía naranjas, limones y aceite de oliva. Entre los varios kilos que le comprábamos siempre había alguna sanguina.

Os aseguro que este vaso de zumo recién exprimido me ha sabido a gloria y me ha llenado de energía, vitaminas, antocianinas y optimismo.

¡¡¡FELIZ AÑO 2018, AMIGOS!!!